lunes, 28 de mayo de 2012

Agonía



esta postración tuya
consunción
entre capas espesas
corazón atenazado entre púas
bañas el horizonte de tinieblas

escudo abollado
en grietas de martirio
lanza resplandeciente
arrumada en el rincón
esperas el brazo fuerte que te empuñe
mas, no es

renuente
su peso es el peso del mundo
abarca en sí la gravitante fragilidad
de lo pensado
lo indecible
la espina desnuda que sangra
lo rezumante del áspero verbo

desdecirse
es el agravio que se olvida
es vacilar
ante las quemaduras
humectar el esparto del alma
dislocar el dolor donde más duele
es el decidirse a vivir
del ofensor transmutado en oferente

Poema de Gabriel Arciniegas
Óleo sobre madera de Rosa Jiménez (Detalle)

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